Tú eres parte del milagro



Tú eres parte del milagro

La palabra de Dios es la que le da sentido y respuesta a las grandes necesidades de la humanidad y es la piedra angular donde San Juan Bautista De La Salle sostiene su obra, la que ha perdurado más de 300 años.

La creatividad y pasión con la que enfrentó la realidad de su época, debe ser fuente de inspiración para todos aquellos que somos parte de esta historia. Con su ejemplo nos enseña a descubrir que somos colaboradores de Dios en la construcción del Reyno y nos invita a seguir a Jesús como lo hicieron sus discípulos, sin reservas y con la confianza de que no estaban solos, porque sus palabras siempre se acompañan de sus acciones, por más insignificantes que éstas fueran.

Hablar de La Salle, es hablar de comunidad, una comunidad formada por:

  • Hermanos De La Salle, hombres que entregan su vida para dar vida a otros.
  • Colaboradores y maestros que todos los días buscan con su trabajo y compromiso crear comunidades seguras, capaces de transformar vidas y tocar el corazón de los niños y jóvenes que Dios ha puesto en sus manos.
  • Familias que confían en esta comunidad al depositar la vida de sus hijos e hijas, para que estos sean educados y formados en el amor, la paz y la justicia. Ciudadanos capaces de vivir plenamente, libres y conscientes de la trascendencia que tienen sus actos.

¿Qué significa ser parte del milagro dentro de una comunidad lasallista?

  1. Reconocerte instrumento de Dios, porque te conmueves ante la realidad que te interpela y motiva a no quedarse de brazos cruzados.
  2. Aceptar que Dios te ha elegido porque confía en ti y sabe que harás todo lo posible por ser un milagro para todos los que se encuentran contigo.
  3. Ser un actor activo, no pasivo; donde, tus manos son y serán importantes para la construcción de una verdadera comunidad lasallista; y dar testimonio de los valores de fe, fraternidad y servicio, que en conjunto son un signo de la presencia de viva Jesús.

Puede o no gustarnos la realidad que nos preenta el mundo de hoy, pero lo que sí, no podemos hacer, es quedarnos como espectadores, porque todos estamos invitados a ser parte del cambio, tendríamos que iniciar por nosotros mismos; haciéndonos responsables de nuesros actos, porque ser lasallista de corazón significa: “compromiso, lealtad y respeto”.

¡La Salle cuenta contigo!
Somos La Salle Antillas-México Sur.


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