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SOLICITUD NUEVO INGRESO

Nuevo servicio en línea, gracias al cual podría llenar la solicitud de ingreso de sus hijos al colegio.

Promoción 2012-2013
10 de Julio 2012
Discurso De Graduación De La Promoción “ID IPSUM”

Distinguida Mesa Directiva que preside este Solemne Acto de Investidura,

Apreciado Claustro de Profesores del Colegio Dominicano De La Salle,

Padres, madres, Familia Lasallista, amigos invitados que nos honran con su presencia,

Queridos graduandos,

¡Buenas noches!

Invoquemos, en primer lugar, la presencia de Dios, quien permite y cuida todo lo que acontece. Que su Espíritu sea el corazón, la fuerza y la guía de todos los graduandos de la Promoción Id Ipsum 2012.

En este momento solemne de sus vidas, permítanme compartir con ustedes algunas reflexiones.

Hace 28 años, cuando me invitaron a subir al Pico Duarte por primera vez, pensé que me llevarían hasta la falda de una gran montaña y me indicarían por donde subiría y bajaría. Jamás se me ocurrió que tendría que penetrar la Cordillera conquistando montañas precedentes para ganar el derecho a alcanzar la meta. Después, cuando escuchaba hablar del Everest (la cima más alta del mundo), hacía un símil de mi experiencia con nuestra mayor altura. Hace poco leí el libro “Soñando el Everest”, de Federico Jóvine. Aprendí que a los 5,364 metros sobre el nivel del mar hay un Campamento Base al que suceden otros cuatro campamentos que van aumentando en altura, y que se alcanzan con tiempo, esfuerzo y paciencia. Las condiciones de la atmósfera a esas alturas exigen que luego de alcanzar cada uno de esos otros cuatro campamentos, se deba retornar al Campamento Base antes de conquistar una altura mayor. La cima del Everest, a 8,848 metros de altura, está después del cuarto campamento. Leyendo este libro, comprendí que el gran reto del Everest consiste en aclimatarse a las situaciones agrestes que presentan las circunstancias y sobrevivir.

Algo parecido me pasó cuando estuve en el lugar que hoy ocupan ustedes. No me podía imaginar lo que era la vida más allá de la escuela ni lo que me depararía el futuro. Les aseguro que la montaña universitaria no se parece en nada a ésta que hoy coronan, y que cuando se apresten a afrontar la que está después, asumirán nuevos retos imposibles de predecir ahora.

Ustedes, que son el motivo y el mensaje de esta noche, han sido una promoción muy especial para mí por todo lo valioso que hemos compartido en este itinerario de vida. Hoy el trayecto se abre en múltiples rutas hacia la misma meta. Como educador, tengo la misión de los “sherpas” (los guías de montañas del Everest): devolverme para acompañar a otros grupos que esperan su propia escalada. Y como director, tengo el privilegio de pronunciar las últimas palabras que escuchan como grupo. Las que más deseo que conserven en su memoria son éstas: desconfíen de las sendas fáciles y de las propuestas cómodas y complacientes, no importa de donde vengan; ésas ni coronan la cima ni llevan al éxito. Les pido algo más: ¡contagien inconformismo!

Junto al diploma académico que los acredita para inscribirse en la universidad, han recibido el diploma de antiguo alumno lasallista. Son dignos de él, si se mantienen en rebeldía constante contra el sistema injusto que impera en nuestra sociedad y que predica que la comodidad es la regla y que lo fácil es lo que va. El principal peligro para el futuro de la República Dominicana y del mundo es el relativismo, esa creencia de que la verdad depende del punto de vista de cada cual. Cuando se cree que todo vale lo mismo, se acaba creyendo que nada vale y que todo es igual. Sepan que la verdad no consiste en la opinión de la mayoría, ni en el denominador común de las diferentes opiniones.

La patria tendrá futuro cuando pesen más los valores morales que los valores económicos. Nuestro país padece de una gran carencia de líderes éticos y necesita hombres y mujeres que no se vendan. Ustedes, en lo adelante, levanten su voz contra el relativismo, la inmediatez, la vida fácil, la ausencia de principios y la falta de valores que afecta tanto a la cultura contemporánea como a los gobiernos que rigen los destinos de nuestros pueblos.

Que la amistad auténtica que han exhibido en estos años de escuela se muestre en sus hechos, y que sus hechos por venir evidencien los valores humanos y cristianos que nuestro Colegio les ha inculcad tolerancia, perseverancia, humildad, pasión, integridad, gratitud, empatía y solidaridad, sustentados en los pilares lasallistas de la fe, la fraternidad y el servicio.

Una ausencia temporal ha dado paso a una gran presencia. Es necesario hacerla tangible en esta noche memorable a través de su pensamiento pedagógico. Me pregunt ¿Qué les hubiera reservado nuestro querido Hermano Alfredo para ustedes hoy? Pienso que, entre otras cosas, les habría encomendado lo mismo que nos exhortó a Lilian y a mí en la homilía de nuestra boda: “¡Háganse fuertes en el amor! ¡Crezcan en el amor!” Ese amor que San Pablo describe como paciente, servicial, que no es envidioso ni busca aparentar, que no es orgulloso ni actúa con bajeza, que no busca su interés ni se irrita, que deja atrás las ofensas y todo lo perdona, que nunca se alegra con la injusticia y siempre se alegra de la verdad. Amar, como creía el Hno. Alfredo, es apostar al infinito, a lo eterno, a lo que perdurará siempre.

Paso pues mi voz al Hno. Alfredo. Lo siguiente es un extracto de su último libro, “Temas Educativos”, que, como un testamento, parece pensado particularmente para ustedes:

“Mis estimadas y estimados jóvenes:

Les dirijo este mensaje luego de muchos años de docencia en el mundo de la educación que me ha permitido encontrarme con miles de jóvenes como ustedes. Estoy convencido de que la juventud, en cada generación, tiene un papel importante que realizar. Mi deseo es hacerlos conscientes de lo que valen y de lo que se espera de ustedes, porque alguien ha dicho que: ‘Es vital que los jóvenes puedan sentir que un cambio es posible; porque cuando la juventud se enfría, el mundo entero empieza a temblar’.

Ustedes han realizado muchas cosas importantes en sus vidas. Pero ahora tienen que enfrentarse a su mayor responsabilidad: Vivir, es decir, extraerle a ese precioso don de la vida toda su riqueza, y orientarla, no tanto para su beneficio propio, como para el beneficio de su generación y de la humanidad en general. Se trata de una misión: darle sentido a sus vidas. ¿Han pensado en esto? ¿Se sienten preparados para asumir ese desafío ante ustedes mismos, ante su pueblo, ante la Historia? Por eso les escribo este mensaje: para que comprendan a tiempo y asuman con gallardía esa hermosa misión”.

El Hno. Alfredo Morales, fallecido el 11 de febrero del presente año, se convirtió, desde que yo estaba en el Tercero de Bachillerato (1967), en un referente para mi vida. Les quiero legar como mensaje final de este Solemne Acto, las impactantes frases del Hermano Martín Rocha (Visitador del Distrito Antillas-México Sur) sobre este gran santo, en la misa de cuerpo presente: “La muerte lo encontró vivo”, “se presentó ante el Señor con un corazón repleto de los nombres de todos aquellos a quienes hizo tanto bien”. ¡Qué lo mismo se pueda decir de cada uno de ustedes al final del camino de la vida!

Para lo que sea que les augure el futuro, el Hno. Alfredo los despediría diciend “Que tu mirada no se apague, que tu sonrisa no se cierre, que tu esperanza no se muera…”.

Nunca olviden que hay aspectos de nuestras vidas que sólo el Espíritu de Dios puede guiar.

El Colegio Dominicano De La Salle los invitó a todos y acompañó a muchos a conquistar la cima del Pico Duarte; les toca a ustedes, a partir de ahora, soñar con el Everest.

¡Felicidades y muchas gracias!

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